ETIQUETAS

Tienen muy diversos usos, clasificar personas, comportamientos, etc. que comparten determinadas características, pero cuando etiquetamos a una persona, un comportamiento, una generación, etc. establecemos unos estándares, modelos o patrones que teóricamente van a definir a ese grupo.

Un ejemplo son las clasificaciones generacionales, por ejemplo, la generación Y, compuesta por los millenials, entre los componentes habrá algunas particularidades comunes pero entre todas las personas que nacieron entre 1981 y mediados de los 90 habrá también muchísimos rasgos diferenciales.

Otro ejemplo, hace unos días llegó a mis manos un artículo que habla del Nesting, una etiqueta que incluye a las personas que prefieren utilizar su tiempo libre para disfrutar en su hogar de aquello que les gusta, en lugar de hacerlo fuera.

En los años 90 del pasado siglo hubo otra tendencia muy similar que se etiquetó como cooconing y en estos momentos en los países nórdicos existe otra con bastantes puntos en común que han llamado Hygge.

Las etiquetas pueden ser útiles para quienes se dedican a crear tendencias o para aquellos cuya supervivencia tiene que ver con esas “corrientes” y con el revuelo que generan pero la riqueza de nuestro mundo y de nuestras vidas tiene más que ver con la enorme diversidad a la que tenemos acceso que con estereotipos dictados por unos o por otros.

Creo que las generalizaciones no son buenas, las modas no son más que tendencias pasajeras que benefician a quienes las promueven, no a quienes las siguen.

Cuando hablamos de bienestar personal no podemos permitirnos caer en la utilización de tópicos o de “fórmulas mágicas” que, en teoría, sirven para todo el mundo.

Nuestro bienestar personal parte de una premisa indiscutible, ganar dinero suficiente para llevar una vida satisfactoria y esto lo conseguiremos si somos capaces de darlo todo tratando de hacer, lo que sea que hagamos, del mejor modo posible.

Esto nos proporcionará continuidad y una entrada de dinero constante, así gozaremos de estabilidad y estaremos en condiciones de plantearnos desarrollar las estrategias necesarias para ir creando un patrimonio económico.

Ese patrimonio, que comenzará siendo pequeño, es nuestra garantía de solvencia en el presente y hay que hacer lo necesario para conseguir que ese pequeño patrimonio siga creciendo y nos permita vivir más tranquilos, tomando decisiones que nos ayuden a mejorar nuestra vida.

Se que es difícil ignorar las fórmulas mágicas pero una larga trayectoria profesional me ha permitido comprobar que no funcionan, el único modo es ser objetivos y conscientes de cual es nuestra situación, es decir donde nos encontramos.

Cuando sabemos donde estamos y donde queremos llegar podemos buscar las herramientas o conocimientos necesarios para empezar a avanzar rumbo a nuestro destino.

Nosotros podemos ayudarte, estamos aquí para colaborar contigo, para analizar iniciativas que consideres interesantes, para proporcionarte información que te sirva para discernir y te permita comenzar a tomar decisiones razonadas con las que puedas mejorar tu vida.

En SEL-DEK trabajamos ayudando a otras personas para que puedan vivir más tranquilos, puedan darles a sus hijos la mejor educación, en definitiva, para que con nuestro apoyo consigan vivir un poco mejor cada día.

Somos profesionales independientes y trabajamos todos los días con un objetivo, mejorar la situación económica de las personas que nos piden ayuda.

¿Tienes alguna duda? ¿Necesitas ayuda para mejorar tu situación financiera?

Escríbenos y nos pondremos en contacto lo antes posible.

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